Había un resplandor de luz en el sueño
en el sonámbulo caminar de los que moríanun perro azabache masticaba las cruces
los techos de las iglesias
la desnuda altura de los árboles
un sucesivo escribirse en las cifras del mundo
y una figura sin rostro
cayéndose
hasta el instante mismo
Había un sol negro consumiéndose en su carne
y la tiniebla de otra noche más espesaEl miraba
no dejaba de mirar
las cuencas vacías de sus ojos
la palabra Dios que no acontecía
ni se revelaba en la llama
esparcida en su Nombre
Vestía una túnica sucia de Tiempo
ayer era un latido circulando en su sangrecentinela agonizante de lo Eterno
fuego fatuo
tristemente espejo donde Nada habita
ahogada en la espesura del silencio
un soplo sintiéndose hacia dentro
pero que no existe
más que en su propia incertidumbre
Hincado en la sombra inconsútil del azar
Cristoeste silencio
siguió cayendo
en la espiral herida del Infinito
Caos liberado a su propio destino
siguió haciéndose luego
y todavía
Nadie oía gemir la tierra
las cinco letras de ese Nombremuerto en los labios de una nube
en la órbita negra de un universo
igual de roto
que el presente antiguo de la sombra
que el ángel nocturno y ensangrentado
como una grieta dulce
como un día más descalzo
reunido de muchos otros
vibrante anidado
en el Vacío que habita
la melancólica muerte
de Dios
pues sí..justo el día.
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